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El divorcio: cómo explicarselo a los hijos

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b2ap3_thumbnail_divorcio.jpgEn la consulta de psicología es muy habitual recibir a padres preocupados porque han decidido divorciarse y sienten temor ante las consecuencias emocionales que esta decisión puede acarrear en sus hijos. En esta primera etapa, la de la decisión de dar el paso hacia el divorcio, tienen gran interés por comunicarlo a sus hijos del modo menos traumático.

Es cierto que con el paso del tiempo, y una vez que la separación se ha hecho efectiva, surgen otra serie de cuestiones que también desearán abordar y así lo hacemos, trabajando con ellos cada aspecto que les preocupa en cada momento.

Sin embargo, en un primer momento surge la gran pregunta: ¿cómo se lo decimos?

Para los padres se inicia una época de gran incertidumbre, hasta ahora eran una pareja y desde ya van a volver a ser una persona sola, pero la situación se torna mucho más difícil si hay hijos en común. El divorcio es una de las causas de mayor estrés en la vida de una persona y afrontar los nuevos cambios, que serán de toda índole, supone poner a prueba su capacidad para superar problemas.

Evidentemente cuando se acude a la consulta de un psicólogo especialista para obtener información sobre este tema será necesario abordar muchas cuestiones individuales y propias de la estructura familiar; no es lo mismo un divorcio de mutuo acuerdo que solo uno de los miembros sea el que quiere dar el paso, no es lo mismo que haya habido infidelidad a que se hayan consumido los motivos que mantenían unida a la pareja, no es lo mismo que los hijos estén en edad pre-escolar a que sean adolescentes, o que algunos hijos sean pequeños y otros mayores....

Como vemos, habrá que tener presente muchos aspectos, pero a modo general podemos proporcionar algunas pautas:

  • Lo ideal es comunicarlo a los hijos estando los dos padres presentes: no es buena idea que cada uno se lo diga por separado. Es normal que en esta fase ambos estén molestos y cueste un poco ponerse de acuerdo para hacer esto juntos, pero si se quiere pensar en el interés y bienestar de los hijos, este es el momento de dejar a un lado los problemas que hayan llevado al divorcio, hacer un ejercicio de madurez y comunicarlo a los hijos los dos juntos.

  • Preparar antes lo que se les va a decir: llegar a este punto de forma improvisada es un error, poco va a ayudar a los hijos que uno de sus padres se ponga a llorar o le recrimine al otro su actitud, o que uno hable todo el tiempo mientras el otro permanece con la cabeza baja.

  • Dejar fuera de esta conversación los rencores: este día es solo para los hijos, para darles a conocer una decisión que les va a cambiar la vida y les va a afectar directamente. Es el momento de ser generosos y dedicar todos los esfuerzos para que esta reunión familiar sea lo que se pretende, una vía para proporcionar información del modo menos traumático posible y abrir una puerta a la comunicación con los hijos sobre esta situación.

  • Tener presente que toda la vida recordarán este momento: para ellos el divorcio comienza aquí, con esta conversación, por eso es importante que hagamos lo posible para que no quede un recuerdo demasiado duro.

  • No mentir, pero tampoco contar toda la verdad: si ha habido infidelidad no es el momento de expresarlo. Los hijos no necesitan conocer ahora los motivos en profundidad, sólo que los padres ya no desean seguir juntos, que no hay el amor suficiente para continuar como matrimonio y que los detalles pertenecen a su intimidad.

  • Explicarles en qué modo va a afectar a sus vidas: con quién van a vivir, si habrá cambio de centro educativo, si podrán seguir viendo al otro padre... En este momento los menores necesitan tranquilidad respecto a su futuro, saber que los cambios en su vida realmente serán pequeños, que van a poder seguir viendo a sus amigos, que el miembro de la pareja que se va de casa seguirá en sus vidas, que tendrán una habitación nueva en otra casa...

  • Finalmente hay que dejar siempre un espacio para responder preguntas: hay que intentar que no se quede en una mera comunicación pasiva, es deseable que se produzca interacción, responder a sus inquietudes, transmitir tranquilidad con las respuestas.. Sería deseable que los padres les animaran a preguntar, que les transmitan que están ahí también para contestar y resolver sus dudas. Si en esos momentos no se puede contestar a todo porque aún no está claro o decidido, se les indicará que más adelante ese tema estará resuelto, que aún es pronto y que tendrán en cuenta sus peticiones en la medida de lo posible.

Esta revelación genera mucho estrés en los padres, pero el simple hecho de pensar en ello ya indica una disposición satisfactoria hacia el bienestar de los hijos. Sin embargo, las reacciones de los menores ante esta comunicación pueden ser muy variadas, desde quedarse impasible escuchando y no querer formular ninguna pregunta hasta enfadarse y marcharse llorando. Todas las reacciones son normales, cada uno expresa lo que siente a su manera. Debemos permitirles que sean libres de manifestarlo como lo sientan, entendiendo lo difícil que es para ellos aceptar este cambio en sus vidas.

Un psicólogo clínico especialista en infancia podrá ayudar tanto a preparar la sesión de comunicación del divorcio como a solventar los problemas que pudieran aparecer en el futuro. Los padres deberán estar muy atentos por si fuera necesario acudir a un experto si alguno de sus hijos presenta estos problemas de manera sostenida en el tiempo: dificultades para dormir, pesadillas, terrores nocturnos, conductas regresivas como volver a hacerse pis en la cama o chuparse el dedo, bajada en el rendimiento escolar, trastornos alimenticios o conductas agresivas.

 

 

 

Paula Moya

Psicóloga Clínica Especialista en Psicología Clínica

Colegiada M-13.579

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